Las proyecciones climáticas internacionales que anticipan el desarrollo de un fenómeno de El Niño de gran intensidad han vuelto a instalar una preocupación en la industria salmonera del sur de Chile. El recuerdo del evento de 2016, que provocó pérdidas estimadas en US$800 millones producto de las Floraciones Algales Nocivas (FAN), sigue muy presente entre productores, científicos y comunidades costeras.
En una nueva edición del programa Salmón en la Patagonia, emitido por Patagonia Radio, la geofísica Carolina Medel, coordinadora científica de Innovex, explicó que si bien hoy existe mucho más conocimiento y herramientas de monitoreo que hace una década, el escenario climático obliga a mantenerse alerta.
"Que exista un evento de El Niño muy fuerte no significa necesariamente que volverá a ocurrir una crisis como la de 2016, pero sí aumenta la necesidad de monitorear permanentemente las condiciones oceanográficas", explicó la especialista.
¿Qué es el fenómeno de El Niño y por qué preocupa al sur de Chile?
El fenómeno de El Niño corresponde al calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial frente a Perú y Ecuador. Ese incremento de temperatura modifica la circulación atmosférica y oceánica a escala planetaria, generando efectos que alcanzan incluso los fiordos y canales del sur chileno.
Según Medel, existen dos mecanismos principales mediante los cuales este fenómeno impacta a Chile:
- Aumento del vapor de agua disponible en la atmósfera.
- Propagación de ondas oceánicas que recorren la costa del Pacífico hasta llegar al extremo sur.
Las proyecciones actuales indican que el evento alcanzaría su máxima intensidad durante la primavera y el verano, con anomalías térmicas de 2 a 3 grados Celsius sobre lo normal, clasificándolo dentro de la categoría muy fuerte.
La diferencia con el histórico evento de 2016
Aunque las comparaciones son inevitables, la investigadora enfatizó que existen diferencias importantes.
En 2016, el máximo desarrollo de El Niño ocurrió durante el otoño, coincidiendo con condiciones particularmente favorables para la proliferación de microalgas nocivas.
En cambio, el fenómeno proyectado para 2026 tendría su mayor intensidad en primavera-verano, cuando el comportamiento oceanográfico es distinto.
Sin embargo, existe un factor que genera preocupación adicional: el marcado déficit de precipitaciones registrado durante los últimos meses en el sur de Chile.
Según explicó la especialista, algunas zonas presentan entre 50% y 90% menos lluvias respecto de lo habitual, situación que modifica los aportes de agua dulce desde los ríos hacia los fiordos y altera el equilibrio del ecosistema marino.
Las Floraciones Algales Nocivas (FAN): el mayor riesgo para los centros de cultivo
Uno de los principales efectos indirectos asociados a estas alteraciones climáticas corresponde al aumento del riesgo de Floraciones Algales Nocivas (FAN).
Estas proliferaciones corresponden al crecimiento acelerado de determinadas microalgas que pueden:
- generar toxinas;
- provocar daños en las branquias de los salmones;
- reducir drásticamente el oxígeno disponible en el agua durante su descomposición.
Todo ello puede traducirse en importantes mortalidades de peces y pérdidas productivas.
La industria cuenta hoy con más herramientas para anticiparse
Uno de los mensajes más relevantes entregados durante la entrevista es que la salmonicultura enfrenta este escenario con una preparación muy superior a la existente hace diez años.
Entre los avances destacan:
- sistemas permanentes de monitoreo oceanográfico;
- mayor investigación científica sobre los fiordos del sur de Chile;
- desarrollo de tecnologías de mitigación;
- monitoreo continuo de oxígeno, temperatura, salinidad, pH y clorofila;
- redes de boyas oceanográficas e información pública disponible para investigadores y empresas.
Inovex indicó que actualmente procesa más de tres millones de datos diarios, permitiendo detectar oportunamente cambios ambientales que podrían afectar la producción salmonera.
Ciencia, industria y comunidad: un desafío compartido
La especialista también destacó que uno de los grandes desafíos sigue siendo acercar la ciencia a la comunidad.
Explicó que comprender fenómenos complejos como El Niño, el Modo Anular del Sur (SAM) o las FAN resulta clave para entender por qué determinados eventos climáticos pueden impactar no solo a la salmonicultura, sino también al medio ambiente, la economía regional y el empleo.